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Rob_Ben_Gebler
1.- El espionaje y la traición a la Patria (en tiempos de paz) se había asimilado a un crimen político; y la Constitución de 1848 había derogado la Pena de Muerte para crímenes políticos.

2.- Es importante recordar aquí que, con toda probabilidad, tanto el Ministro de Defensa Mercier, el Jefe de Estado Mayor Boisdeffre; incluso los miembros del SR (Contraespionaje: Sandherr, Henry) que fabricaron las pruebas, creían que Dreyfus era culpable; por lo tanto, al fabricar pruebas falsas lo que hacían (para ellos) era conseguir la condena de un traidor excepcionalmente habilidoso en borrar sus huellas.

3.- La visita de Du Paty de Claim era un intento más de cerrar el caso con “la confesión”, la prueba por antonomasia para el Derecho Penal francés. Con el reconocimiento de Dreyfus, podrían echar tierra sobre el asunto, y al mismo tiempo prevenirse contra una filtración futura que permitiese conocer el “Dossier secreto” que, recordemos, era una prueba que, por sí sola, hacía ilegal el Consejo de Guerra contra Dreyfus.

4.- Aunque el Presidio de Ducos no fuese ninguna bicoca, al menos era un centro penitenciario, y hubiese permitido que su familia se reuniese con él. Diablo era un islote de 16 hectáreas, deshabitado, donde el condenado estaba aislado del mundo, con el único contacto con sus carceleros (que tenían prohibido hablarle) y las condiciones de salubridad eran desastrosas (ver Nota 7)

5.- No sólo eso, sino que lo engordaron hasta contener varios cientos de documentos. Como veremos en otro capítulo, Mercier se mostró muy sorprendido cuando supo que sus órdenes habían sido desobedecidas. Posiblemente, Sandherr y Henry no hicieron desaparecer el Dossier para, así, tener una protección adicional, en caso de que se demostrase que toda la acusación se basaba sólo en la letra del “Bordereau”.

6.- Es la Leyenda “des Aveux” (de la Confesión) que los anti-dreyfusistas utilizaron profusamente; y, de hecho, algún bloguero francés antisemita aún la usa. Lo cierto es que Lebrun-Renaud, aunque en 1898-99 afirmó estar seguro de la confesión de Dreyfus, no supo explicar por qué, en varias de sus declaraciones inmediatas a la supuesta confesión, había declarado que Dreyfus no había reconocido su culpabilidad. Incluso llegó a ser entrevistado por el Presidente de la República, Jean Casimir-Perier, quien declaró no haber sido informado por el capitán de esta supuestas confesiones. Tal vez Lebrun-Renaud fantaseó con los hechos, orgulloso de ser el centro de atención, o bien tenía problemas de memoria (está confirmado que era un alcohólico) y, realmente, no lo recordaba bien. El caso es que el testimonio de Lebrun-Renaud quedó desacreditado en la Casación de Rennes de 1899 debido a su inconsistencia.

7.- Aunque el resto de su vida se preveía más bien breve: quizás cinco o a ocho años… como máximo, si no se suicidaba o moría antes de enfermedades tropicales. El islote del Diablo era un peñasco deshabitado de 16 hectáreas, donde Dreyfus disponía de una choza de 16 metros cuadrados, con un camastro, una silla y una mesa. Dreyfus no tenía derecho a salir fuera de su habitáculo, excepto para el paseo diario, continuamente vigilado por sus guardias. En la vivienda de los vigilantes, a pocos metros de la choza del condenado, se instaló una ametralladora Hotchkiss, para hacer más imposible, si cabe, una fuga.

La temperatura llegaba a los 45º; Dreyfus fue atacado por todo tipo de insectos y arácnidos venenosos, y sufrió varios episodios de fiebres tropicales, para las que no se conocían (o no se intentaron) remedios eficaces. Para hacernos una idea, la “Segunda Expedición a Madagascar”, que conquistó esta isla para Francia por esta época (1894-95), perdió 25 hombres en combate y unos 6000 de distintas enfermedades tropicales… imaginen el caso que le harían al “Traidor”. La comida, por si fuera poco, solía llegar en pésimas condiciones (y, claro, los guardias comían lo menos malo).

Pese a que Dreyfus no podía hablar ni ser hablado por los guardias (excepto para recibir órdenes o comunicaciones oficiales) y sólo podía recibir o mandar correo tras un rigurosísimo control, el anuncio en 1896 de un periódico inglés de que se preparaba una fuga (probablemente un intento de los partidarios de Dreyfus de reavivar el caso), extremó aún más su calvario: se construyó una empalizada [imagen], que Dreyfus no podía traspasar bajo amenaza de muerte y, sobre todo, fue sometido a la “double boucle”: al prisionero se le sujetaban los tobillos con un sistema de dobles grilletes, de manera que tenía que estar todas las horas de la noche en decúbito supino (boca arriba), con unas argollas que le laceraban la piel en caso de intentar cualquier movimiento.

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macarty
#1 vaya panda, el calvario por el que llegó a pasar el.pobre hombre
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Rob_Ben_Gebler
#2

Adelanto acontecimientos, pero cuando se conocieron las ilegalidades del Consejo de Guerra de 1894, y se impuso la anulación de la Sentencia, y la celebración de un nuevo Consejo de Guerra, en Rennes, 1899 (que volvió a condenar a Dreyfus) la inocencia del capitán era tan flagrante que, en toda Europa y EEUU, se levantó un clamor contra Francia.

La propia Reina Victoria mandó un comunicado bastante duro contra Francia, y la prensa y muchos políticos (incluida España) llamaron a un boycott contra la Exposición Universal de Paris, que se celebraría en 1900.

El Gobierno francés, sea por convencimiento de la injusticia (pues nadie podía ser ya ignorante de la falta de garantías de los Consejos de Guerra y de quién era el verdadero culpable) o por las complicaciones que traería que Dreyfus volviera a prisión y muriera, le ofreció un indulto, si lo solicitaba,

Muchos dreyfusistas aconsejaron rechazar el indulto (que, como ahora, reconocía la culpabilidad) y no comprendieron que Dreyfus lo pidiera. Pero, tras cinco años de reclusión, Dreyfus sentía que no podría resistir uno o dos años más, hasta que se restableciera la verdad, y aceptó. Zola y muchos partidarios de Dreyfus no lo entendieron, y a partir de entonces hubo un cisma entre los dreyfusistas.

Completamente injusto. No se podía pedir que pasase ni un minuto más en ese suplicio.

El gobierno francés aprovechó, eso sí, el indulto, para promulgar una ley de amnistía que cubrió las responsabilidades penales de quienes fueron culpables de la condena injusta de Dreyfus (menos quienes ya habían muerto: Sandherr, sífilis terciaria, y Henry, suicidio).

Dreyfus fue completamente rehabilitado en 1906. Imposible que hubiera resistido... no ocho años, ni cuatro más

Pongo en imagen una de las caricaturas del "Musée des Horreurs" de la ultraderecha antisemita francesa, que en 1899-1900 representaban a los dreyfusistas como alimañas. En este caso, Dreyfus es un escorpión venenoso o algo así

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