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Rob_Ben_Gebler
NOTAS

1.- Lo que llamaríamos ahora un “Estado Frankenstein”. El censo de 1921 recoge una composición étnica de 50 % de checos, 22 % de austriacos (alemanes), 15 % de eslovacos, 5 % de húngaros; 4 % de rutenos (ruso-balcánicos) y pequeños porcentajes de judíos, polacos, y extranjeros.

2.- No sabría demostrar sorpresa ante el crecimiento de la demagogia en épocas de crisis

3.- Partido Alemán de los Sudetes (bajo el liderazgo de Honrad Heinlein)

4.- Y en eso, pese a toda la basura moral que han echado sobre Daladier y Chamberlain, los dirigentes ingleses y franceses no hacían otra cosa sino seguir los mandatos de los Parlamentos y la opinión pública. Sólo hay que ver los abrumadores recibimientos de gratitud en París y Londres por "haber salvado la paz"

5.-Unión de Austria con Alemania. En este caso sería más apropiado Absorción o Anexión, porque Hitler dejó pocas opciones a los austriacos. Sin embargo, hay que reconocer que, entre los austriacos, la reunificación (prohibida a perpetuidad por los Aliados en 1919, en contradicción con su propia doctrina de la autodeterminación de los pueblos) era tremendamente popular. Y no digamos en Alemania

6.- No es necesario creer que Stalin tuviera buena fe. Checoslovaquia no creía en sus promesas; pero, como no se pusieron a prueba, no sabemos lo que hubiera pasado. La idea era que, ante una intervención militar alemana, una alianza anglo-ruso-francesa y el poderío checoslovaco sería un hueso imposible de roer para Hitler. De todos modos, Stalin sabía bien que, al no tener frontera con Checoslovaquia, sus tropas debían pasar por Polonia. Y los polacos no accederían nunca, tanto por su odio contra los rusos como por su interés por apropiarse del enclave de Teschen.

7.- El término “appeasement” se ha traducido siempre como “apaciguamiento”; pero en los términos pensados por Daladier y Chamberlain, sería más justa la traducción “Conciliación

8.- Durante todo el verano los anglofranceses presentaban el problema como una disputa entre un país y una minoría que pedía ciertas demandas, ante las que era razonable negociar y ceder, al menos en parte. El gobierno Checo (encabezado por Edvard Benes) proclamaba que era un conflicto con el poderoso vecino alemán, y pedía que intervinieran los aliados occidentales, pero sin la intervención rusa.

9.- Pese a lo que ha dicho después la propaganda aliada, Hitler era muy dueño de sus nervios, y era consciente de que una guerra en 1938 hubiera sido una debacle para la Wehrmacht. Ni siquiera es seguro que hubiese podido derrotar a Checoslovaquia. Por otro lado, aunque él no lo supiera, los generales estaban dispuestos a dar un golpe de Estado en el momento en que Hitler diese la orden de ataque.

10.- Lo que se dijo en su momento; pero no es cierto. Las propuestas de Munich salieron directamente de los ministros alemanes Göring y Ribbentrop, y es impensable que lo hicieran sin el visto bueno de Hitler. Mussolini obtuvo el papel de “Salvador de la Paz” y, dado que era él quien lo proponía, Daladier y Chamberlain creyeron en su buena fe.

11.- Entregaban los Sudetes, con su industria, sus fortificaciones, dejando indefensa a Checoslovaquia... confiando en que Hitler no pediría más.

Y recordemos que en los Acuerdos de Munich se condenó también a la República Española. Más que contentos por haber llegado a un acuerdo con Hitler, franceses e ingleses aceptaron cerrar los ojos ante la tragedia de la experiencia democrática española, que quedaba absolutamente abandonada (incluso por Stalin que, no presente en Munich, estuvo más que contento de no seguir en una guerra que no le interesó más que como propaganda)
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