Menores

El consumo masivo de pornografía normaliza la violencia y violación como práctica sexual

Los expertos advierten de la importancia en educación sexual

La Policía realiza 27 detenciones por pornografía infantil
La Policía realiza 27 detenciones por pornografía infantilEuropa Press

El consumo masivo de pornografía a edades más tempranas ha facilitado la normalización del empleo de la violencia y la violación como práctica sexual entre los menores, para quienes es muy difícil deconstruir después ese concepto de la sexualidad, ha dicho este miércoles a Efe la experta en trata de seres humanos Cristina Ramírez.

Esta enfermera, quien coordina en Sevilla el programa Oblatas de atención a mujeres en situación de prostitución, ha intervenido en Logroño en el 17 Congreso de la Sociedad Española de Contracepción, en el que participan unos 500 profesionales hasta el próximo viernes.

Ramírez, quien es profesora en la Facultad de Enfermería de la Universidad de Sevilla, ha apostado por potenciar la educación entre los más jóvenes y la sensibilización de la población en general frente a la prostitución, hasta donde se han trasladado también las conductas violentas.

Ha alertado de que, en la trata con fines sexuales, actualmente hay un nuevo escenario en el ámbito virtual, de modo que no solo afecta a mujeres migrantes y ya se han identificado los primeros casos de captación de niñas españolas a través de las redes sociales.

Ha explicado que, en la atención a las mujeres prostituidas, no solo hay que perseguir el delito, lo más importante es la restitución del daño emocional que han sufrido las víctimas de explotación sexual.

Tras la pandemia, ha detectado que las mujeres prostituidas se encuentran en una situación de "más pobreza y vulnerabilidad", con mucha dificultad para acceder a una vivienda propia, por lo que, en muchas ocasiones, comparten su domicilio con el espacio de explotación, "con todo lo que ello conlleva".

El proyecto social Oblatas atendió el año pasado a 4.500 mujeres, un 72 por ciento más que en 2022, y, además de proporcionar apoyo psicológico, trabaja en su inserción social y laboral.

"Desgraciadamente, suele tratarse de población que está en los márgenes, en una posición de mucha vulnerabilidad por encontrarse en situación administrativa irregular, lo que dificulta su acceso al mercado laboral y la recuperación de todos sus derechos", ha lamentado.

En este congreso también ha participado como ponente en una mesa redonda sobre 'Violencia en la salud sexual' la ginecóloga Patricia Cañete, quien trabaja en la unidad de reconstrucción en casos de mutilación genital femenina en el Hospital Universitario Doctor Peset de València.

Este centro sanitario se ocupa desde 2016 el protocolo de atención a víctimas de mutilación, con un total de 147 casos atendidos, 16 de ellos durante el año pasado.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en todo el mundo hay mutiladas 200 millones de mujeres entre 15 y 44 años, de las que 500.000 viven en Europa y otras 180.000 están en riesgo cada año, ha recordado a Efe Cañete.

Ha precisado que hay 40 países donde se realiza la mutilación genital, 28 de ellos en África, pero también se practica en Asia, con un 80 % de mujeres mutiladas en Mali, Somalia, Egipto y Sudán, donde esta práctica forma parte de un ritual y evita que sean repudiadas por el resto de la comunidad.

Para evitar esta práctica tan extendida en estos países, ha abogado por la prevención mediante la formación de profesionales que detecten a la población migrante más vulnerable y les sensibilicen antes de viajar a sus países de origen, que es donde habitualmente se realizan.

Este protocolo valenciano cuenta con la figura de los agentes sociales de base comunitaria, que son hombres y mujeres procedentes de los mismos países que las mujeres en riesgo, con el fin de hablar con ellas en el mismo idioma sobre sexo, que suele ser un tema tabú, ya que muchas ni identifican el placer.

Las complicaciones de estos cortes genitales son, a corto plazo, sangrado, infección, dolor e incluso la muerte, ha dicho, pero también puede provocar problemas con el sangrado menstrual o para orinar, porque llegan a coser los labios para cerrar la vagina.