Más que una gran renuncia, lo que hay en Europa es una gran rotación de personas huyendo de la precariedad laboral

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Los datos apuntan a que hay empresarios desesperados por contratar en toda Europa, pero no siempre encuentran el personal cualificado que necesitan. Al mismo tiempo, hay lo que se ha bautizado como la paradoja del mercado laboral actual: la balanza de poder nunca ha estado tan a favor de los trabajadores y, sin embargo, nos seguimos enfrentando a una grave pérdida de poder adquisitivo.

La tasa de vacantes está en máximos históricos en la eurozona: el 3,1% de los empleos remunerados estaban sin cubrir en el tercer trimestre de 2022, frente al 2,6% de un año antes y el 2,2% de finales de 2019 -antes de la pandemia-, según datos de Eurostat.

"En una señal de que las tensiones se multiplican en el mercado laboral, el debate sobre la escasez de mano de obra ha sustituido al debate sobre el desempleo masivo", ha dicho el investigador belga Wouter Zwysen, del Instituto Sindical Europeo (ETUI o European Trade Union Institute).

Austria, Bélgica, Países Bajos y Alemania son los países que más mano de obra necesitan sin encontrarla. Pieter Gautier, investigador de la Universidad Libre de Ámsterdam dice que aunque las quejas de las empresas "son en parte legítimas, también significa que ofrecen salarios demasiado bajos. Si los empresarios estuvieran dispuestos a subir los sueldos, seguro que encontrarían candidatos". Los salarios han subido de media, pero no han podido seguir el ritmo de la inflación.

Personas dejando su empleo en masa

Mucho se ha hablado de la gran renuncia en Estados Unidos, pero también ha pasado en Europa. En Italia, se registraron más de 1,6 millones de dimisiones en los nueve primeros meses de 2022, un 22% más que en el mismo periodo de 2021.

Y en España, incluso con una tasa de desempleo del 12,5%, estamos experimentando un fenómeno similar, aunque a menor escala: más de 70.000 personas abandonaron voluntariamente sus puestos de trabajo en 2022, más que en cualquier año desde 2001, cuando comenzó esta serie estadística.

El tema es que no es que la gente quiera estar desempleada, sino que ven la posibilidad de encontrar mejores oportunidades laborales.

Buenos trabajos frente a la precariedad

Todo apunta a que los empleados no negocian ya aumentos salariales, sino mejores condiciones laborales. "De hecho, la proporción de empleos de duración determinada cayó 1,8 puntos porcentuales entre el tercer trimestre de 2018 y el tercer trimestre de 2022 en la Unión Europea, del 15,9 al 14,1%.

Este descenso se observa en la mayoría de los países, sobre todo Polonia, Portugal y España. En nuestro país el cambio de la ley por parte de Yolanda Díaz como Ministra de Trabajo ha influido reducir los contratos temporales. Ya habíamos visto en un estudio que para atraer talento hay aspectos más importantes que un mejor sueldo y es que la gente busca un "buen trabajo".

Eric Heyer, economista francés, habla de que Alemania ha alcanzado el pleno empleo a costa de un aumento muy importante de la tasa de pobreza, porque los salarios no igualan a la inflación. "El pleno empleo de calidad significa pleno empleo con contrato indefinido y a tiempo completo, y eso significa no dejar a nadie por el camino".

"En Europa no ha habido una gran dimisión como en Estados Unidos, pero sí una huida de los empleos de baja calidad", ha dicho el experto Wouter Zwysen. "La gente tiene más opciones" para encontrar trabajo pero también hay "una especie de reevaluación de lo que es importante, del sentido que quieren dar a su trabajo".

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Vía | Voxeurop

Imagen | Sigmund en Unsplash

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