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La prima de Feijóo, pieza clave en el nuevo caso de persecución a un médico por criticar la precariedad en el servicio

Colapso en las urgencias del Clínico de Santiago en enero de 2019

Gonzalo Cortizo

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Eloína Núñez, gerente del área sanitaria de Santiago y prima del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha sido la pieza clave en el nuevo episodio de persecución a un médico que alza la voz para criticar el funcionamiento de la sanidad pública en Galicia. El último caso acaba de producirse en el servicio de urgencias del Hospital Clínico de Santiago, donde el Sergas ha abierto un expediente contra la doctora Fátima Nercellas, a la que se acusa de sacar a dos pacientes del pasillo en el que esperaban ser atendidos para ponerlos en observación y acelerar su tratamiento. Los hechos se remontan a noviembre de 2019 pero la propuesta de expediente acaba de conocerse: 17 días de empleo y sueldo por la comisión de dos faltas graves.

Fátima Nercellas es, además de doctora con treinta años de experiencia, una sindicalista conocida en el hospital por no callarse cada vez que detecta una irregularidad en el servicio. Meses antes del incidente por el que ahora se enfrenta a sanción denunció ante la Fiscalía la muerte de pacientes mientras esperaban a ser atendidos en los pasillos de su hospital. La Fiscalía tomó esa denuncia en serio e inició una investigación que no resultó concluyente y que mantuvo a las autoridades sanitarias gallegas en vilo durante un año.

El papel crítico de Nercellas ha sido tenido en cuenta en el expediente impulsado por la gerente del área sanitaria, Eloína Núñez, contra la doctora. En el escrito en el que solicita la apertura de una investigación, Núñez califica a la doctora como “una portavoz diaria y permanente de todo lo que acontece en el servicio de urgencias”. La dirigente sanitaria, y prima del presidente de la Xunta, aboga en ese documento por la opacidad frente a la transparencia: “No parece que en este tema de salud pública, que puede generar desinformación, inquietud y preocupación entre la población, se pueda erigir Fátima Nercellas en una especie de portavoz autorizada sobre el tema cuando lo que aconseja una mínima prudencia y profesionalidad es guardar el mutismo más absoluto sobre el tema”.

Los compañeros de Fátima Nercellas en el servicio de urgencias han salido en su apoyo con una carta de apoyo dirigida a la gerencia del área sanitaria. En ella aseguran que Fátima “es una trabajadora incombustible y tenaz que a lo largo de su dilatada trayectoria ha demostrado velar especialmente por el interés de los pacientes”. En la misma línea, la Junta de Personal publicó un comunicado en defensa de la doctora que fue asumido por unanimidad. En él se señala que “se está actuando de forma espuria en un intento de callar su voz”.

En el otro lado se encuentra Eloína Núñez, que gobierna con mano de hierro la sanidad pública en la capital de Galicia y a quien ya se le conocen enfrentamientos con los facultativos durante la pandemia. En junio de 2020 incendió a la profesión médica al culpar a los doctores de expandir el coronavirus por su asistencia a congresos y por la costumbre de parar su actividad para reunirse en torno a un café en horas de trabajo. A pesar de las polémicas, la prima de Feijóo mantuvo su poder en el cargo y sumó a este el poder orgánico dentro del Partido Popular. Solo un mes después de acusar a los facultativos, el barón gallego del PP la aupó a un puesto en la dirección del partido en Galicia.

La sanción propuesta por la inspección médica para Nercellas son 17 días retirada de empleo y sueldo por la comisión de dos faltas graves. Todo por haber atendido a dos pacientes que esperaban en un pasillo del servicio de urgencias. En el entorno de la doctora aseguran que no aceptarán la sanción y que, si la Xunta no da marcha atrás, llevarán el caso a los tribunales.

El caso de Fátima Nercellas no es una excepción en la práctica habitual de la Xunta para con aquellos facultativos que deciden alzar la voz. Uno de los casos con mayor repercusión fue el de Javier Castrillo, un doctor que protagonizó la lucha contra el cierre del paritorio en la localidad ourensana de Verín. Su lucha obligó a la Xunta a replantearse el cierre pero a él le cayó una sanción que en esta entrevista Castrillo definió como un “aviso a navegantes”. En marzo de 2020 el turno fue para la jefa de cirugía plástica del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, Eva Maquieira Gómez. La dirección del centro la despidió después de haber criticado en redes sociales la falta de medidas de protección con la que los médicos tuvieron que afrontar la primera ola del coronavirus. El Servizo Galego de Saúde argumentó “pérdida de confianza” y el propio Feijóo refrendó públicamente la decisión del cese.

Ahora, con el punto de mira del poder sanitario gallego puesto en Fátima Nercellas, el presidente de la Xunta aseguró no saber nada cuando se le preguntó sobre el caso en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consello de la Xunta. Ignorancia, a pesar de que la principal impulsora del expediente es su prima y compañera en los sillones de gobierno de la dirección del Partido Popular de Galicia.

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