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Mutilación Genital Femenina y Circuncisión Ritual Masculina (I): Introducción

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Este artículo puede ser muy polémico.

Por lo tanto, aclaro que en ningún caso quiero defender la Mutilación Genital Femenina (MGF en adelante) ni comparar (al menos en la modalidad del "y tú más") esta práctica con la Circuncisión Ritual Masculina obligatoria en algunos grupos étnicos o religiosos (los más conocidos, los judíos y muchas tribus islámicas, pero no son los únicos que los practican).

Estoy, y estaré, en contra de cualquier tipo de mutilación obligatoria por causas rituales, sea a hombres como a mujeres; y mi objetivo es demostrar que, aunque algunas de las prácticas de MGF son mucho más cruentas que la circuncisión masculina más conocida (ojo al matiz), no existe ninguna razón ética ni científica para condenar una y permitir otra.

En primer lugar, excluyamos de este debate a cualquier tipo de práctica necesaria por causas médicas. Aceptemos como justificada la circuncisión en casos de fimosis, como la extirpación de parte del aparato genital femenino, en casos como cáncer de vulva.

Tampoco haremos mucho caso de la defensa de la Circuncisión Ritual por sus beneficios en la prevención de enfermedades como la infección por VIH, Enfermedades de Transmisión Sexual, o infecciones urinarias infantiles. Las pruebas de los artículos científicos presentados son débiles1 y, además, tendríamos que aceptar, al menos a título de estudio, los artículos que defienden que determinadas modalidades de ablación femenina (las menos cruentas, de todos modos) no sólo no dañan la salud de las mujeres, sino que pueden prevenir ciertas enfermedades.2

Por parecida razón desestimaremos las “pruebas” –por decir algo- de los daños psicológicos causados por la MGF, al menos en sus grados menos cruentos (Grados I y IV).

Los daños psicológicos de las prácticas que atentan contra el cuerpo humano por razones rituales y culturales sólo se presentan si encuentras rechazo en tu entorno. Si un niño circuncidado es escolarizado en un internado en una cultura donde no se conoce esa práctica, es muy posible que acabe siendo humillado por sus compañeros de ducha y dormitorio, y sufra traumas psicológicos. Las deformidades como las cicatrices de los guerreros africanos son motivo de orgullo para ellos, pero de horror en la cultura occidental cuando venían a vivir a Europa. De la misma manera, hay pruebas de que la MGF (nuevamente en los grados menos cruentos) es motivo de vergüenza, humillación, y síntomas ansiosos y depresivos sólo desde que el mundo occidental les ha dicho que eso es motivo de vergüenza y humillación, y causa síntomas ansiosos y depresivos.3

Y como hemos hablados de métodos más o menos cruentos, pasemos a ver los grados de la MGF:

- Tipo I: es la extracción parcial (Tipo Ia) o total (Tipo Ib) del clítoris y / o el prepucio. Es una práctica muy similar a la Circuncisión Masculina, incluso en el caso de la ablación total del clítoris.4

- Tipo II: consiste en la resección parcial o total del clítoris y los labios menores, con o sin excisión de los labios mayores.

- Tipo III, o infibulación: el estrechamiento de la abertura vaginal, que se sella reconstruyendo la abertura vaginal, con o sin resección del clítoris.

- Tipo IV: Otros procedimientos sobre los genitales femeninos, como raspados, incisiones, cauterizaciones, etc.

El II y el III son verdaderas salvajadas ¿no? Pero veamos ahora los tipos de Circuncisión Masculina:

- Tipo I: extirpación parcial o total de la piel del pene que sobresale del glande (prepucio).

- Tipo II: extirpación del prepucio y del revestimiento interno del mismo (tal y como la practican los judíos).

- Tipo III: extirpación total de la piel del pene y, a veces, del escroto y del pubis (practicada por tribus de África y Arabia del Sur).

- Tipo IV, o subincisión: apertura del conducto urinario desde el escroto hasta el glande, creando así una abertura que remeda la vagina; aunque rara, este tipo de circuncisión se practica todavía por los aborígenes australianos, pueblos del Amazonas y otros.

Como ven, los grados III y IV no son, precisamente, paseos por el campo para quien las sufre. Pero recordemos que suelen constituir prácticas de iniciación, obligatorias para quien desee formar parte de su pueblo. Y he tenido que decir dónde se siguen practicando, pues el silencio mediático es estruendoso. Que yo sepa, ni sus respectivos gobiernos ni la OMS han prohibido estas prácticas.

Observarán también, a poca malicia que tengan, que los medios de comunicación y las instituciones sanitarias, comparan siempre las prácticas más crueles de la MGF con las más leves de Circuncisión Masculina.

En la segunda parte veremos algunas de las razones que se dan para no incluir la prohibición de la Circuncisión Ritual Masculina entre los objetivos de las Organizaciones Internacionales... y ustedes juzgarán.

comentarios (1)
Rob_Ben_Gebler
1.- En el mejor de los casos. Diré algo más en la segunda parte de este artículo. Y no olvidemos que nos encontramos en una sociedad donde la libertad de investigación y publicación científica está muy mediatizada por el policorrectismo. Publicar en una revista científica un estudio que vaya contra la IPC (Ideología Políticamente Correcta) es Misión Imposible. Todo lo contrario ocurre con artículos que apoyen la visión postmodernista. Hablo por rigurosa experiencia.

2.- Los…
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