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Gente con clase y clase de gente

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Parece ser que bajo un punto de vista general, el que más o el que menos ha tenido que vérselas con el jefecillo de turno y sus paranoias y suspicacias variadas propias de ostentar la responsabilidad de sostener un negociete ,a veces, de formas muy poco ortodoxas. Entendiendo, en este caso, por ortodoxia el buen hacer en el desempeño del mando. Sin recurrir a humillaciones, ni puestas en evidencia delante de otros empleados o subordinados, aparte de no esgrimir una desconfianza sistemática y trasladarla a todo el árbol jerárquico generando un malestar y un clima paranoico y hostil contraproducente para el buen desarrollo y productividad de la empresa (un empleado contento es un empleado más productivo). Trágicamente la realidad nos demuestra que tristemente las formas poco ortodoxas son la norma en este mundo delirante. Y así es como empezamos a odiar a ese ente tocapelotas que por otra parte gana más que nosotros y se va de vacaciones con su familia a un hotel más caro con una piscina más grande. Por si fuera poco cuando nos lo encontramos por la calle nos saluda con una condescendencia del que se sabe superior por aquello de tener un coche con más caballos. Esas palmaditas en el hombro con esa sonrisa de medio lado acompañada de un que tal campeón o un que pasa monstruo. Otro gilipollas piensas sin poder evitar cagarte internamente en su puta madre. La cosa se complica si el tema va de titulillos de Universidad (aún siendo los de la Juan Carlos I) Por que el personaje en cuestión se cree que es Dios a tu a lado y no duda ,en su pedestal de omnipotencia, intentar engañarte de las formas mas simples y barriobajeras de las que él cree que tú en tu condición de asalariado con menos titulación no te vas a percatar, lo que aumenta de manera exponencial el encabronamiento y la humillación... Así es como uno empieza a tomar conciencia de clase y no por que lo diga Pablo Iglesias y así diferencia uno entre la clase de gilipollas hijos de puta dominante y los pringaos que nos tenemos que callar para que no nos den la patada en el curro. Evidentemente si quieres ascender en el escalafón te tienes que dejar la manoseada dignidad por el camino y convertirte en un gilipollas quijotesco o arriesgarte a ser devorado por subordinados con aspiraciones de grandeza. Sea como fuere, llega un punto que tienes más presión encima que las tuercas de un submarino, te deprimes, te entra la psicosis depresiva y te da por leer. ¿Que lees?, pues algo que te de la razón para no sentirte tan nimio y tan mierdecilla: El Capital.... Aqui ves con enorme alegria que el problema son las clases y que el fin del socialismno es eliminarlas; ¡¡¡Bien!!!, cojonudo, Karl es mi maestro te dices. Pero también ves que todo ese odio de clase, ese resquemor de aguantar gilipollas venidos a más va a ser utilizado por unos listos que pretenden dirigir la revolución desde un despacho sin mancharse las manos de sangre y que su única función es azuzar a las masas para generar un clima extraño, desafiante, guerrero e iracundo del que tanto nos quejábamos en la organización jerarquica empírica ortodoxa y que claramente va a ser nefasta para el buen entendimiento y buen funcionamiento de la sociedad, incluso más nefasta que el status quo reinante. El socialismo dice que es un mal necesario para un fin mejor (el fin justifica los medios) y punto, pero los cabecillas, los manipuladores, los que van a obstentar el cargo, durante y después de la revolución (y después....no nos olvidemos de esto) no van a dormir en las trincheras por un fin mejor por que ellos son la "clase" dirigente, la que ordena, la que firma los papeles, la que jalea al populacho. En definitiva, los mismos gilipollas con un discurso más a "nuestra medida".... Al final la revolución va de sentar en los sillones a otros gilipollas que dicen que van a velar por nuestros intereses por 100.000 euros al año, como todo buen político que se precie. Nada se habla de perseguir el fraude laboral, ni hablar de apoyar a trabajadores de la pequeña empresa que trabajan fuera de la ley. Nada de hacer cumplir la ley, lo de cambiarla ya es la polla. ¿Qué hacemos?, ¿nos juntamos los radicalillos del pueblo y denunciamos a la empresauriada? Que va tio, el de Cañerías Paco S.L. -es primo de mi madre y lo está pasando mal - pero les está robando a los empleados y el año pasado se fue a Milán de vacaciones-, -es mejor que no nos metamos en estos berenjenales, yo no quiero sentirme responsable de la quiebra de una empresa-... y así estamos y ésto no lo va a cambiar nadie, por que quienes lo tienen que cambiar, los políticos, que son los que tienen un sueldo blindado (precisamente para poder meterse en estas lides sin repercusiones) están en la luna de valencia intelectual, elaborando complicadas estrategias de marketing para captar votos y que todo siga igual que antes, sin mojarse, porque ellos en definitiva no son de nuestra clase.

comentarios (2)
comentarios cerrados
macarty
#1 macarty
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Mwahahaha! Brutal. La otra cara de la moneda! Se nota que has pasado por ambientes "selectos" :-)
5    k 102
fermin
Cambiar algo significaría muertos, guerra y sangre. Nadie (ricos) va a dejar su poder así, sin más. Lo explicaré en un próximo |ORANGETERAPY
4    k 82
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