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La Educación Fascista de la Italia de Mussolini

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Tras la Marcha sobre Roma del 28 de Octubre de 1922,1 el Rey Vittorio Emanuele III nombró a Benito Mussolini Primer Ministro y le encargó la formación de gobierno. La Cámara de Diputados le dio la confianza (306-116).

Mussolini sabía que contaba con la confianza de la Cámara porque el país estaba harto de dos años de desórdenes (1919-20), porque las clases altas adjudicaban al Fascismo la solución del problema en 1920-21 mediante “mano dura” contra los socialcomunistas, y porque todo el mundo se quejaba de la supuesta ineficacia de los “viejos políticos” para solucionar los problemas de Italia. Pero el país no era fascista.

Por lo tanto, prudente, inició su mandato con un Gobierno en el que los fascistas ocupaban sólo tres carteras (además de Mussolini) e incluía a políticos de derecha, centristas, e incluso de centro-izquierda. También un independiente (luego se haría fascista): Giovanni Gentile, filósofo e intelectual.

Entre 1923 y 1925 el régimen mussoliniano fue totalitario (“el Estado mete las narices en todo”) pero no una dictadura exactamente (“el Duce hace lo que le da la gana”).2

El sistema educativo italiano, ciertamente, era anticuado e ineficiente. Gentile planteó una reforma integral de la enseñanza, en la cual se buscaba, en Educación Primaria, la formación de los niños en valores familiares y se fomentaba la conciencia de su italianidad; mientras que, en la Secundaria, se perfeccionaba la formación como cuadros de mando del fascismo y se preparaba para la Enseñanza Superior. Se le daba preferencia a las disciplinas humanísticas por encima de las científicas; y la religión católica era obligatoria en Primaria (aunque no en Secundaria hasta el Pacto de Letrán, en 1929).3

En los años siguientes, la Reforma Gentile sufrió muchas críticas por su “escasa adecuación al ideario fascista”; su “carácter excesivamente laico”; “su enfoque burgués”; y su “falta de formación del carácter italiano”.4 En realidad, en 1925, Mussolini había concentrado en su persona todos los poderes del Estado, y se había marcado como objetivo la creación de una Italia militarista, católica (aunque personalmente poco clerical, reconocía la importancia de tener como aliado al Vaticano) y fuertemente nacionalista. Y Gentile, un filósofo idealista hegeliano, no había impulsado -según el Duce- lo suficiente la educación en ese sentido.

Poco a poco, se fueron introduciendo cambios para lograr la sociedad deseada por Mussolini. Paralelamente, en 1926 se creó la Opera Nazionale Balilla para encuadrar a los niños en el organigrama fascista desde los seis años.5

Sin embargo, los resultados no fueron alentadores: no se consiguió imprimir el carácter (viril y guerrero a los varones, abnegado y femenino a las mujeres) que hiciera a Italia una Potencia de primer rango. Los italianos respondían ante las campañas lanzadas por el fascismo (Abisinia, Campaña del Trigo...); pero preferían disfrutar de la paz, los desfiles coloristas con uniformes y puñales, antes que participar en la escalada militarista europea, y menos al lado de la Alemania Nazi.

Durante la década de los treinta Mussolini manifestó varias veces su desagrado con el pueblo italiano, su poca inclinación a la guerra, su resistencia al antisemitismo que el fascismo introdujo en Italia a partir de 1937. 6 Uno de los disgustos morrocotudos que sufrió fue el delirio con el que los italianos le aclamaron, tras lo que ellos creyeron que había sido su decisiva intervención para salvar la paz en Europa, en Munich (Octubre de 1938).

Por entonces la Reforma Gentile había quedado obsoleta por la publicación de decretos y leyes (sobre todo las Leyes Raciales de 1937-38) que profundizaban en la fascistización de la educación del régimen.

En Enero de 1939 el Ministro de Educación, Giuseppe Bottai, presenta al Gran Consejo Fascista la “Carta della Scuola”, cuyo objetivo era adecuar el sistema educativo italiano al sistema económico, racial y social del fascismo. Mejoraba algunas cosas, 7 pero lo más importante para este artículo es que sancionaba lo que ya ocurría: la educación italiana quedaba completamente supeditada al Fascismo.

Sin embargo cuando, el 25 de Julio de 1943, fue derrocado, el fascismo cayó en 24 horas.8

Mussolini gobernó desde 1922, y como dictador desde 1925. Introdujo un adoctrinamiento en valores militaristas, nacionalistas, durante veinte años. Pero no hizo a los italianos más guerreros; pero, sobre todo, no les hizo mejores.

Muchos de los asesinatos cometidos por fascistas de la República Social Italiana, pero también por los autoproclamados antifascistas, fueron jóvenes educados en el régimen fascista.

Mi opinión: no vale adoctrinar en valores ideológicos, sino educar en el respeto. A TODOS.

comentarios (3)
Rob_Ben_Gebler
1.- Que fue uno de los mayores blufs de la Historia del Siglo XX. Mal organizada y peor realizada, reunió a unos 30000 participantes (no los 300000 con los que fanfarroneó Mussolini) mal armados y con problemas de alimentación y logística.

La mayoría no entraron a Roma hasta que el rey entregó el poder a Mussolini, pero la llegada a Roma de unos pocos miles de camorristas, y la personal inquina del monarca a los socialistas y comunistas (a los que consideraba culpables de los desórdenes…
1    k 36
Cyberloaf
El fascismo es la oveja negra del socialismo, y comparte su gran defecto, el relativismo moral.

Adoctrinar es un sinonimo de educar, ¿la diferencia es que se adoctrina desde el relativismo y se educa desde el racionalismo objetivo?

Hoy en Rusia no sabemos si Putin es heredero del comunismo o un fascista... Seguramente ambos, aunque ningún lado quiera reconocer que los extremos se tocan.
1    k 38
Rob_Ben_Gebler
Estoy buscando una imagen más grande de la que acompaña a la entrada. Decir que es un gráfico con lo que no pueden hacer los judíos tras las "Leyes Raciales"

Ajá

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0    k 18
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