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#10 Ah, vale, que el artículo está lleno de mentiras...
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#11 Ah, vale, que el comentario no lo has leído...
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#12 No, no lo he leído.
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#13 Haces bien, cuando se sabe la Verdad, no hace falta leer nada.
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#14 Si el comentario ése resulta tan interesante, ¿por qué no lo pegas en Mediatize? Mira que suelo leer los comentarios, pero depende, esta vez no me ha dado por ahí.
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#15 Dicho y hecho:

"El artículo es tramposo e inmoral.
Es un artículo encaminado a sobredimensionar el peso de la ultraderecha en Ucrania y para ello tiene que jugar con las medio verdades.
Por ejemplo, menciona los ministros y cargos de ultraderecha que hubo en el gobierno ucraniano tras el Euromaidan pero silencia que desaparecieron tres meses después, tras las elecciones, barridos por los resultados electorales.
Además, como las elecciones sucesivas han ido reduciendo el peso electoral de la extrema derecha desde entonces, hay que construir un extraño argumento por el cual si antes del Euromaidan eran la quinta fuerza y ahora apenas llegan al 3% es porque han conseguido sus objetivos y no les interesan las elecciones. Sería el primer partido con tan original planteamiento.
En cualquier caso, se sigue haciendo trampas cuando se dice que la ultraderecha pasó del 5° puesto en 2012 al 3% sin explicar que aquellas fueron las primeras elecciones a las que se presentó Svoboda y que el 5° puesto supuso tan solo el 10,4% del voto y 37 parlamentarios de los 450 que componen la Rada (Parlamento) ucraniano. Menos que Vox en España o Le Pen en Francia.
Para soslayar que Zelensky es judío y rusoparlante se insinúa un acuerdo entre el gobierno israelí, a través de su embajador en Ucrania en el 2014, y la ultraderecha. Un acuerdo que existe pero cuyo objetivo es «prevenir la provocación» y denunciar las tendencias antisemitas del campo nacionalista de Ucrania. Menuda alianza nazi. Al mismo tiempo, no se menciona que ese embajador, Joel Lion, ha formulado varias declaraciones y publicado en sus redes sociales el rechazo a la glorificación del nazismo por parte de la extrema derecha ucrania. No casa con el conspirador pacto.
El tema del batallón AZOV es la penúltima de las medio verdades a las que quiero referirme: integrado en el ejército regular ha perdido muchas de sus características nazis y está siendo el último bastión ucraniano en Mariupol. Destacar su controvertida intervención en el Parlamento Griego sin señalar lo contradictorio que resulta que un soldado de un «batallón neonazi» ensalce al abuelo griego que luchó ¡contra los nazis! Algo no cuadra.
Por último, si bien es cierto que USA y Ucrania votaron en contra en las Naciones Unidas de una propuesta rusa, y el que sea una propuesta rusa a lo mejor explica las razones, sobre la glorificación del nazismo, con la mayoría de la UE, incluida España, absteniéndose, también es cierto que tras el Euromaidan, en 2015, el nuevo Parlamento ucraniano (la Rada Suprema) prohibió la propaganda de los regímenes comunista y nazi, la negación pública del carácter criminal de esos sistemas y el uso de sus símbolos. Sé que desde España, y desde un partido que fue el principal opositor al franquismo, puede sonar rara esa equiparación pero para quienes padecieron la dictadura soviética, para quienes vivieron con el terror del Gulag, de Slovki, Vorkutá o Kolymá, tal equiparación es inevitable.
Por último, me temo que un artículo así en medio de la masacre del pueblo ucraniano es, no solo innecesario, sino peligroso. Por una parte es un análisis sesgado. No recuerdo, por ejemplo, ningún artículo de izquierdas sobre el peligro del fundamentalismo religioso de Hamás en las luchas palestinas. Y no creo que ningún país pasase la prueba del algodón a la que se está sometiendo a Ucrania: ¿leyes de tufo fascista como la ley mordaza, el artículo 151 y las cargas policiales contra el independentismo, agresiones a homosexuales, callejeros franquistas, militares jubilados queriendo acabar con 26 millones de españoles, licencia para los cayetanos y palos para los vallecanos, montajes como los de Alsasua, jueces cómplices y conniventes, los resultados electorales de Vox, etc? ¿Somos un país ultraderechista?
La única consecuencia de este artículo es debilitar la solidaridad con el pueblo ucraniano
¿Qué deberíamos hacer? ¿Abandonar a una nación democrática, con todas las imperfecciones que tiene, que ha sido agredida por una dictadura con indudable vocación imperialista? ¿Dejar que Putin consiga sus propósitos y prepararse mejor para su próximo envite? Me temo que la derrota del pueblo de Ucrania, a través de dejarles de suministrar armas y municiones y. todo tipo de apoyos no sería una vía para la paz sino la reedición de Múnich 1938.
Termino citando a Vsevolod Kritskiy en What Is a Country? publicado en Rosa Luxemburg Stiftung, «A pesar de que el país ha estado en un estado de guerra de facto durante ocho años, triplicando su presupuesto de defensa e involucrando a la mayoría de su población masculina en algún nivel de entrenamiento militar, la extrema derecha se ha estancado. Incluso cuando los partidos políticos de extrema derecha se unieron en una sola coalición para las últimas elecciones parlamentarias de 2019, no lograron ganar un solo escaño en la Verkhovna Rada. En todo caso, políticamente, la extrema derecha perdió bastante terreno durante este tiempo. No podemos olvidarnos de las precauciones, pero tampoco podemos negar el hecho evidente de que, a pesar de vivir durante casi una década en las condiciones de laboratorio en las que suelen prosperar el fascismo y la extrema derecha, el pueblo ucraniano las ha rechazado rotundamente.»
Un cordial saludo. Juan Carlos Jiménez
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#16 Interesante lectura.
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